Etimología de Aloe
El nombre del género Aloe deriva del griego ἀλόη (alóē), que pasó al latín como aloe, aloes o aloa. Autores clásicos como Dioscórides y Plinio el Viejo empleaban este nombre para designar una planta de intenso olor y sabor muy amargo, procedente de Oriente, probablemente de la India, de la que se obtenía un jugo medicinal.
Actualmente se considera que aquellos autores hacían referencia a varias especies del género Aloe, entre ellas Aloe vera (L.) Burm.f. y Aloe officinalis Forssk., así como a su extracto desecado, conocido como acíbar o áloe, utilizado desde la Antigüedad principalmente como purgante y con diversos fines medicinales.
El origen último del vocablo es probablemente oriental, posiblemente semítico o árabe, aunque no existe consenso absoluto. Una interpretación alternativa fue propuesta por Joseph Pitton de Tournefort (1694), quien relacionó el nombre con el griego ἅλς (háls, «mar»), argumentando que muchas de estas plantas crecían cerca de la costa. Sin embargo, esta hipótesis es hoy minoritaria.
El género Aloe fue establecido por Joseph Pitton de Tournefort (1694, 1700) y posteriormente validado por Carl Linnaeus en Species Plantarum (1753), obra que constituye el punto de partida de la nomenclatura botánica moderna.
Nota taxonómica: aunque históricamente el género Aloe se incluyó en la familia Liliaceae, las clasificaciones actuales, basadas en estudios filogenéticos, lo sitúan en la familia Asphodelaceae, subfamilia Asphodeloid
eae.



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